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Introducción al libro “Manual de la mujer fuerte y segura”

Introducción al libro “Manual de la mujer fuerte y segura”

“Querida lectora: Bienvenida a bordo. Si has decidido tener este libro (“Manual de la mujer fuerte y segura”) en tus manos es porque la mujer fuerte y segura que llevas dentro te está pidiendo terreno para aparecer. Si te ha atraído su título o lo poco que hayas podido ojear es porque, quizás, haya cosas en tu vida que te gustaría que fueran mejor. Lo que vas a leer aquí en realidad ya lo sabes. Porque la respuesta a todo la llevas dentro. Aunque a veces nos dejamos llevar por las situaciones que nos plantea la vida y olvidamos todo aquello que conocemos. Por eso has cogido este libro. Intuyes que las cosas pueden ir mejor. Y así es. Ya estás dentro. Ahora viene todo lo bueno. El objetivo del libro es dar unas claves, unas pautas, una opción de acción en diferentes casos propuestos, cosas que nos han pasado y nos siguen pasando a todas, incluida yo misma. Como decíamos, los consejos que encontrarás en este libro son cosas que sabemos, que todas nosotras sabemos pero que, a veces, olvidamos. Y es muy bueno que tengamos un refugio al cual ir en busca del camino perdido momentáneamente. ¿Quién no ha tenido un momento de estrés o un momento de agobio por alguna de las situaciones que se plantean en el índice? El objetivo es que, en esos casos, puedas acudir al apartado que te interesa y decir: “vale, claro, ¡es verdad!”. Y que el alivio te invada, que puedas pensar con mayor claridad y así adoptar tu postura de mujer fuerte y segura, que lo eres. Es solo que a veces tenemos momentos de flaqueza. Pero para eso estamos nosotras, para darnos la mano y levantarnos con una sonrisa y un suspiro de tranquilidad. Qué bueno es sentirse fuerte y segura. Te invade una sensación de felicidad, de ganas de hacer cosas. De levantar incluso un poco más la barbilla. Te sientes guapa, inteligente, interesante y orgullosa de todo lo que tienes. Sientes que vales mucho. No te dan miedo las cosas. No sientes vergüenza. Estás segura y caminas con paso firme. Y caminas y caminas y te diriges allí donde sabes que quieres estar. No porque alguien te haya dicho “tienes que estar aquí, tienes que llegar hasta aquí”, sino porque tú has decidido el destino, el camino y el tiempo de hacerlo. Sabiendo que decides tú, tú decides el qué, cómo, cuándo, porque tu vida es tuya. Eres la jefa de tu vida. En este caso no trabajas para nadie a quien tengas que hacer caso y acatar órdenes. TÚ y solo tú eres tu jefa. ¿Por qué vas a hacer cosas que no quieres hacer? ¿O por qué vas a sentir cosas que no quieres sentir? No nos gusta sentirnos mal. Y eso vamos a aprender, aprender a manejarnos para sentirnos siempre bien, lo más parecido que podamos a súper bien. Y así a veces nos sentiremos súper genial. Y sentirse fuerte dentro se notará por fuera. Tu inseguridad puede hacer que pierdas cosas muy buenas… Todas tenemos ese poder. Es natural en nosotras. Pero bueno, como hemos dicho, a veces nos olvidamos. Gracias a estas páginas podrás retomar el camino y decir: “sí, ahora sí, sigamos”. Porque esa sabiduría la llevamos dentro. La hemos heredado de nuestras mujeres predecesoras, de las que conviven con nosotras. Aprendemos de sus logros y también de sus errores. Cariño tú lo puedes todo. ¿Por qué no lo tomas? Si es tuyo. Es para ti. Todo. Lo que quieras y como quieras. Al conseguir la actitud de la mujer fuerte y segura vas a ir por la vida y vas a acertar y vas a equivocarte, pero tu actitud y tu estado de ánimo no se verán resentidos. Porque la mujer fuerte y segura se enfrenta a todo lo que viene, sea lo que sea, y le saca provecho, lo entiende, lo aplica, aprende sin derrumbarse ni sentir emociones negativas malas, sin ansiedad ni estrés. Porque si eres una mujer fuerte y segura eres poderosa y nunca estás sola. Tienes la mejor aliada que va a apoyarte, cogerte de la mano, darte el empujoncito, tranquilizarte: tú misma. Estoy segura de que, al leer esto, estás experimentando sensaciones de nerviosismo, de alegría, de subidón, de buenas vibraciones… ¡Claro! Porque estás sintiendo la mujer fuerte y segura que llevas dentro. No quiero engañarte. No estoy diciendo que ¡Tachán! ¡Te has transformado! Después de leer esto vas a ser una súper heroína, porque sería mentir. Chicas, somos humanas. Todas tenemos momentos de flaqueza en los que nos dejamos llevar por las malas emociones. Pero para eso está...

“Cuento de dos cafés descafeinados” ~ Preview

“Cuento de dos cafés descafeinados” ~ Preview

“Cuento de dos cafés descafeinados Evelyn Barcelona” “Por todos esos miles de minutos maravillosos con mis amigas invertidos en modelar la idea de una vida mejor…” ——– “- ¡Aquí, aquí! ¡Hola guapa! – ¡hola! ¡Qué pelo más corto! ¡Anda! – ¿qué, te gusta? – a ver, gírate…oh, ¡es súper chulo! – ¿sí, te gusta? – me encanta…pero pensaba que te lo estabas dejando largo y la última vez que nos vimos dijiste que no te lo cortabas ni loca… – lo sé…pero me he cansado de la esclavitud, es muy sacrificado, gastas mucho tiempo y encima más dinero… Así que, mira…todo sea que mañana me arrepienta, porque yo soy un poco así que me da la neura y corto por lo sano, nunca mejor dicho, jaja… – que no te arrepentirás, te queda genial además…casi me das envidia – pues eso, te diré que pienso que el pelo largo es para las chicas que usan tacones – ¿y esa idea? ¡Vaya tontería, ni que tuviera algo que ver el cerdo con la velocidad! – sí, ya me entiendes, me refiero a que hay diferentes maneras de relacionarse con la sociedad: una es seguir sus reglas, otra es reírse de ella… – entonces según tú las mujeres que llevan el pelo largo y tacones siguen las normas de la sociedad sin plantearse nada… – sí, exacto, eso pienso… – ¡qué radical que te pones a veces, hija! – …porque, por ejemplo, ir con tacones debería ser considerado una violación de los derechos humanos… – ¿perdona? Jaja… – …sí, sí, sí, llevar zapatos de tacón es algo tan incómodo, tan antinatural, tan perjudicial, encima, para la salud… No digo que deberían acabar con quien inventó los tacones, porque inventos hay muchos, pero sí con la primera mujer que aceptó usarlos… – claro – …claro porque si ninguna mujer hubiera usado esa cosa antihumana hoy no existirían: ¡muerte a los tacones! – ¿estás tomando cafeína hija mía…? – no, tranquila, es un descafeinado – mejor, mejor. Yo también pediré uno igual. En fin, que me gusta mucho el pelo. – gracias, gracias… – mira yo qué pintas llevo siempre: un fantástico look lamida de vaca – jaja…es lo que tiene ir en moto, reina – sí, el casco mata cualquier intención de arreglarse por la mañana – ¡córtatelo! Y tira tus tacones… – no, mira, me lo recojo y todas contentas – ok. ¿Va a venir doña tardona? – no sé, le he enviado un watsapp pero no me ha contestado – bueno, pero ya sabemos que siempre se retrasa – siempre la esperamos, ¿verdad? – ¡pero siempre!, no recuerdo la última vez que llegó la primera – no, yo tampoco, jaja… – es otra cosa que me cuesta entender… – ya empezamos otra vez – …que la gente llegue tarde – pero mira, a todo el mundo nos pasa – sí, nos pasa…pero ¿nos pasa siempre? – tenemos que probar la técnica de la hora solo para ti, el decirle una hora diferente a ella para que así llegue tarde como siempre, pero puntual para nosotras – dirás que tengamos que esperar menos… – pero mientras esperas también puedes aprovechar para hacer otras cosas… – aburrirte, agobiarte, maldecirla, pasar mucho calor o mucho frío dependiendo de la estación, acabarte el café o que se te quede frío… – leer el periódico, reflexionar sobre algo, hacer planes… – sí muy bonito, pero me parece una falta de respeto tener a alguien esperando…porque el fondo de todo eso es que la otra persona sabe perfectamente a qué hora se ha quedado y tiene a su alcance un reloj para ver qué hora es, y sabe que la esperan…y le da igual… – ya, pero no has pensado que quizás el problema sea suyo… – suyo suyísimo, de eso me quejo… -…no, quiero decir que en el fondo tiene un problema para organizarse, y sin duda lo tiene en otras facetas de su vida – y más que tendrá si sigue llegando tarde siempre…cuando la vea me la como – al menos no se desdice – cómo… – sí, de esas personas que quedan contigo y desquedan a última hora, eso es peor – sí, es verdad, eso es peor – ¿verdad? Porque parece que eres un segundo plato, en plan: si encuentro otra cosa que me gusta más pasaré de ti – ya, pero esas personas al final lo pagan…porque estropean sus relaciones de amistad – no te creas, que saben camelarse a la gente y darle la vuelta a la situación – pues mira, seguro que tampoco se sienten bien con lo que hacen… – ¿que no?...

¿Qué hago si mi pareja y yo tenemos objetivos diferentes?

¿Qué hago si mi pareja y yo tenemos objetivos diferentes?

Cuando por primera vez te enfrentas a esta pregunta te sientes fatal. Piensas que solo cabe una solución negativa. Parece que el mundo que has construido hasta el momento deja de tener sentido y que tenga que terminar. Piensas que es un obstáculo insalvable y te temes lo peor. Pero ¿sabes qué? No es así. Ahora mismo voy a darte otras opciones que quizás no hayas barajado. ¡Otras soluciones son posibles! Lo primero que podrías hacer es plantearte tus objetivos y planes de vida. Sería bueno que los revisaras para ver si la importancia que piensas que tienen es tal. Quizás hace tiempo que los trazaste y ahora han cambiado. O pueden matizarse. O, por el contrario, son objetivos irrenunciables, que suponen la base de lo que tú eres y quieres ser. Eso es lo primero que debes tener claro antes de dar otro paso más. Si no, darás palos de ciego y crecerá aún más tu incertidumbre. Conocerse y saber lo que se quiere es la piedra angular para relacionarse con los demás. No lo olvides. Quizás te parezca mucho trabajo, pero si piensas en los beneficios que obtendrás, te parecerá nada. Entonces, debes hablar con tu pareja. Puede ser que estés sacando conclusiones por comentarios o hechos aislados y, en el fondo, tengas una idea equivocada. Por eso, otra vez abogo por el mejor mecanismo que hay para tener una relación fluida y comprensiva: la comunicación. Habla con él sincera y abiertamente. Hablad sobre los objetivos y planes que tenéis en la vida. Es muy probable que descubras cosas nuevas. Puede ser que rectifiques en las ideas que pensabas que eran correctas. Habla con tu chico. Es la mejor manera de entender y...

Sentirse culpable…por herir los sentimientos de alguien

Sentirse culpable…por herir los sentimientos de alguien

Hoy quiero hablar de este sentimiento tan desagradable, incómodo y que cuesta evitar: la sensación que nos queda tras haber herido los sentimientos de alguien. Es esa pequeña presión en el centro del pecho que no nos deja respirar tranquilas. No tengo duda de que todas sabéis de lo que hablo. Pero me gustaría reflexionar e intentar matizar este hecho. Para empezar voy a concretar diciendo que hablo de cuando has herido a alguien pero no tenías esa intención, cuando alguna reacción, comentario u opinión tuya sienta mal a alguien cercano. No hablamos de ir a mala idea con objetivo maligno… Pero ya no hay marcha atrás, porque ya hemos dicho, hecho o reaccionado de tal modo. ¿Qué hacemos ahora con esa presión en el pecho? La reacción lógica y directa sería disculparnos con la persona en cuestión…pero las cosas no son tan fáciles…porque ¿qué ocurre si yo estoy segura de lo que he dicho? ¿Qué pasa si lo que ha molestado es una idea nuestra que se corresponde totalmente con nuestra visión del mundo? ¿Tenemos que disculparnos por ser y pensar como lo hacemos…? Sin duda analizaremos si hemos dicho las cosas mal, entonces nos disculparemos por las formas sin duda. Bajo mi punto de vista, una cosa es sentirse culpable por algo que hemos hecho mal y otra bien diferente es sentirse culpable por hacer algo que no se corresponde con las reglas generales aprendidas o que choca con el sistema de valores de la persona herida. Cada persona es un universo de creencias propias. No podemos pedir perdón por expresar lo que es bueno para nosotras y nos beneficia en pro de la opinión de otra persona. Deberíamos desembarazarnos de los sentimientos infantiles de culpa que nos han sido transmitidos en esta sociedad. Como el que dice que hacer daño a alguien cercano es negativo… No podemos modificar nuestro sistema de valores, nuestras decisiones y nuestra voluntad por satisfacer a esa otra persona, porque la otra persona no vive tu vida…lo haces tú. Y aunque nos duela herir a las personas no podemos disculparnos por ser y expresar quienes somos. Si la otra persona nos respeta aceptará nuestra decisión aunque no la comparta. Las personas que nos quieren nos aceptarán e incluso intentarán entendernos. Las personas egoístas se quedarán con su idea subjetiva y se harán las ofendidas. Pero eso ya no es problema nuestro porque no podemos incidir. Para mi hay una cosa importante que deberíamos tener clara: que has sido fiel a ti misma, a tus principios y a tu idea de vida…es lo que agradecerás en el futuro. Si modificas tus principios adoptando los que no son tuyos por tu sentimiento de culpa infantil te arrepentirás tarde o temprano y te recriminarás por qué no hiciste lo que de verdad querías hacer… No siempre se es mala persona por herir a alguien… Quizás la mala persona sea la persona herida por no aceptarte e intentar entenderte. Deberíamos aprender a ser más independientes emocionalmente por nuestro bien y el de nuestro futuro. Nunca llueve a gusto de todos, pero la que tiene que decidir si quiere lluvia o sol eres tú… …La vida está para vivirla feliz… Evelyn Barcelona...

“Tengo miedo a quedarme sola”

“Tengo miedo a quedarme sola”

Hoy quiero compartir una reflexión que me ha traído una MFS, una mujer fuerte y segura de nuestra comunidad. Esta fantástica mujer me trasladaba un miedo que tiene, una idea que pasa por su cabeza y que no deja que se sienta tranquila, relacionada con el futuro: el miedo a quedarse sola cuando pasen los años. Es una duda y un aspecto incierto que se nos puede plantear, por supuesto. Pero para empezar, no tenemos ni idea de qué va a pasar mañana, mucho menos podemos programar nuestro futuro a quince años vista… Claro que podemos tener un patrón que es probable que se cumpla si las cosas siguen como están, pero es eso, algo efímero que en el fondo no podemos controlar a día de hoy. La frase de “la vida da mil vueltas” está para ocasiones como esta. Aunque sí hay algo claro: si te preocupas hoy por el futuro estarás arruinando tu felicidad de hoy, que es lo único que puedes controlar. No digo que no deba pensarse en ello, pero sí que no debería preocuparnos en exceso, obsesionarnos, porque ese futuro puede dar mil vueltas pero el hoy ya te lo habrás amargado…y eso no es inteligente. Porque si hoy estás tranquila, eso te dará una buena base para mañana (y eso ya es el futuro). El miedo a quedarse sola juega en nuestra contra, y muchas veces ese propio miedo, mejor dicho, nuestra ansiedad por el hecho es el que hace que acabemos solas. ¿Qué quiero decir? Que podemos tomar decisiones equivocadas, del tipo “voy a seguir con esta persona porque si no me quedo sola”, esa relación no va a funcionar basada en el miedo, concluyendo en un futuro de soledad… Yo pienso que una mujer feliz es difícil que se encuentre sola. Una persona feliz, que se siente a gusto, que disfruta de la vida, atrae a otras personas. Porque queremos estar con gente que nos aporta cosas positivas, es como algo natural para nuestras mentes y si no, seamos sinceras, ¿con quién quedarías antes para tomar un café con alguien que siempre cuenta penas y desgracias o con alguien positivo que te distrae y te ríes…? Ahí lo tienes. La clave de tu futuro la tienes tú hoy. Y no se trata de preocuparte y amargarte pensando en ello, sino en algo tan beneficioso para ti como para tu futuro: ser feliz. Vivir la vida, estar contenta, disfrutar, sentirte tranquila, experimentar, tener una mente positiva. Eso tan bueno para ti es lo que atraerá a la gente. Por eso podéis estar tranquilas, porque una mujer feliz nunca se encuentra sola. …La vida está para vivirla feliz… Evelyn Barcelona...

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