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October 2013 - Evelyn Barcelona | Evelyn Barcelona

El cuento de la lechera al revés

…O cómo pensar siempre lo peor… El cuento de la lechera al revés es por desgracia la versión real de nuestros días… Imagino que es bien conocida la historia de la lechera, que va camino del pueblo con su jarra llena de leche especulando y haciendo planes de lo que conseguirá con el dinero que le den en su venta; la mujer va evolucionando en sus planes y cuando ya se ve en lo más alto con todo lo que conseguirá con el dinero que obtendrá, se le cae la jarra y pierde la leche, el dinero y todos los planes… Moraleja: no des nada por seguro hasta que no ocurra. Pues bien, hoy en día seguimos haciendo lo mismo que en el cuento pero, para más recochineo, lo hacemos al revés: pensando en negativo. Cuando pensamos en algo o imaginamos lo que ocurrirá muchas veces nos vienen a la mente mensajes en negativo…”seguro que si hago esto no saldrá bien, ya verás como llegaré a casa y esto no estará hecho, seguro que me pierdo, fijo que no acierta en mis gustos, seguro que se olvida…” y vamos haciendo la bola más y más grande hacia consecuencias negativas pensando algo que ni siquiera ha ocurrido todavía… Por supuesto nuestro estado de ánimo no es el mismo cuando pensamos en negativo o en positivo. Por qué teniendo mínimo el 50% de posibilidades nos decantamos hacia el negativo? No sabemos lo que va a pasar…pero tanto salga bien como mal, el rato que hemos estado pensando nos hace sentirnos mejor o peor y depende solo de nuestro enfoque. Por qué no dar un voto de confianza a las cosas? La próxima vez que nos encontremos en una situación en la que imaginemos lo que vendrá, no vayamos directamente a lo peor, esperemos a ver qué pasa; y si no se puede pensar en positivo al menos quedarnos con una opinión neutra. Lo que tenga que venir vendrá, y mientras no nos habremos amargado tanto. No os parece? La vida está para vivirla...

Cuando la respuesta es una caricia

A lo largo del día, en el transcurso de la semana una se va encontrando en mayor o menor grado con situaciones que escapan a nuestro control. Hechos que ni dependen de nosotras ni podemos controlar y debemos padecerlos con más o menos destreza. Esas situaciones normalmente nos llegan a desmontar emocionalmente ya que escapan a nuestro entendimiento… Nosotras como buenas perfeccionistas estudiamos, analizamos el problema, buscamos todas las posibles soluciones que puedan ser de ayuda; intentamos mil cosas, nos preocupamos y dejamos que nuestra mente quede invadida por el desconcierto… Sin darnos cuenta de que esa actitud perfeccionista y controladora es la que hace que se alargue el problema o que mientras dura tenga un sabor más amargo. Porque nos cuesta creer que no podemos controlar algo, que escapa de nuestras manos y no podemos hacer nada para cambiarlo y lo único que conseguimos es una sensación de impotencia y tristeza, histeria y mala leche en otros casos. Porque nos cuesta entender que las cosas a veces son así y que no somos super-womans, ni súper empleadas, ni súper mamis, ni súper amigas, ni súper hijas… Porque a veces en lugar de buscar mil posibles opciones el mejor efecto lo da una caricia, el estar ahí, el ser paciente, el estar tranquila, el transmitir cariño, el quererse a una misma, el darse tiempo para que pase. Porque no podemos controlarlo todo, pero sí podemos vivirlo todo con una actitud más positiva. Y ese pequeño cambio de chip contagia lo que nos rodea. Quizás no podemos hacer más corto un mal momento pero sí podemos hacer que se sienta menos malo. La vida está para vivirla...

Necesitamos más “bullies”

La otra mañana vi una foto en instagram de una chica en bikini extremadamente delgada, mejor dicho, muy por debajo de su peso, posando como una modelo en una piscina a pleno sol. La persona que la había publicado representa una revista de moda y nuevas tendencias… Al leer los comentarios que otra gente había dejado empecé a sentirme incómoda: un montón de chicas alabando su belleza, envidiando su cuerpo (…), mencionándose una a otra para que no se perdieran la foto… No pude evitarlo y la comenté yo también escribiendo “Anorexia”. Acto seguido la persona dueña de la cuenta replicó diciendo “bully” (ya sabéis, personas que se dedican a destrozar deliberadamente). Como tenía tiempo y ganas repliqué escribiendo que la modelo estaba extremadamente delgada y que eso no era un buen ejemplo, a lo que respondió a la defensiva diciendo algo así como que si hubiera publicado la foto de una obesa si también hubiera hecho algún comentario… Como seguía con tiempo y me estaba pareciendo interesante el tema repliqué diciendo que únicamente expresaba mi opinión y que bajo mi punto de vista una modelo por debajo de su peso saludable no era una representación de belleza ni un buen modelo para otras mujeres al igual que no lo es una persona obesa. Parece que esta persona no está acostumbrada a discutir o a que le repliquen porque su siguiente comentario incluía una falta de respeto, explicando una historia (que yo no me acabé de tragar) diciendo que esa chica era amiga suya y que padece una afección en los riñones, que come “como una obesa” palabras textuales, pero que no engorda, y que claro eso yo no lo sabía porque yo era una ignorante. En ese momento estiré y relajé bien mis deditos antes de escribirle que tenía razón, que ignoraba esa historia y que si había ofendido a “su amiga” lo sentía, peeero que aunque fuese por una enfermedad la chica estaba con un claro bajopeso y que ella estaba mostrando esa foto como modelo de belleza y dando un ejemplo erróneo y peligroso a otras chicas… Ah!, y que para discutir no hacía falta insultar. Qué respondió? Nada. Borró mis comentarios. No respondió porque se retrató como una persona incapaz de dialogar, porque se mostraba a la defensiva y porque su siguiente argumento solo podía ser ‘cuanto más delgada mejor’ y me hubiera dado la razón. Borró la conversación porque sabía que estaba en lo cierto. Lo que me consuela es que otras personas leyeran nuestra conversación antes de eliminarla. Pues yo digo si a mí se me llama “bully” por mis comentarios…necesitamos muchos más ‘bullies’ ahí fuera!!! La vida está para vivirla...

Introducción al libro “Manual de la mujer fuerte y segura”

Introducción al libro “Manual de la mujer fuerte y segura”

“Querida lectora: Bienvenida a bordo. Si has decidido tener este libro (“Manual de la mujer fuerte y segura”) en tus manos es porque la mujer fuerte y segura que llevas dentro te está pidiendo terreno para aparecer. Si te ha atraído su título o lo poco que hayas podido ojear es porque, quizás, haya cosas en tu vida que te gustaría que fueran mejor. Lo que vas a leer aquí en realidad ya lo sabes. Porque la respuesta a todo la llevas dentro. Aunque a veces nos dejamos llevar por las situaciones que nos plantea la vida y olvidamos todo aquello que conocemos. Por eso has cogido este libro. Intuyes que las cosas pueden ir mejor. Y así es. Ya estás dentro. Ahora viene todo lo bueno. El objetivo del libro es dar unas claves, unas pautas, una opción de acción en diferentes casos propuestos, cosas que nos han pasado y nos siguen pasando a todas, incluida yo misma. Como decíamos, los consejos que encontrarás en este libro son cosas que sabemos, que todas nosotras sabemos pero que, a veces, olvidamos. Y es muy bueno que tengamos un refugio al cual ir en busca del camino perdido momentáneamente. ¿Quién no ha tenido un momento de estrés o un momento de agobio por alguna de las situaciones que se plantean en el índice? El objetivo es que, en esos casos, puedas acudir al apartado que te interesa y decir: “vale, claro, ¡es verdad!”. Y que el alivio te invada, que puedas pensar con mayor claridad y así adoptar tu postura de mujer fuerte y segura, que lo eres. Es solo que a veces tenemos momentos de flaqueza. Pero para eso estamos nosotras, para darnos la mano y levantarnos con una sonrisa y un suspiro de tranquilidad. Qué bueno es sentirse fuerte y segura. Te invade una sensación de felicidad, de ganas de hacer cosas. De levantar incluso un poco más la barbilla. Te sientes guapa, inteligente, interesante y orgullosa de todo lo que tienes. Sientes que vales mucho. No te dan miedo las cosas. No sientes vergüenza. Estás segura y caminas con paso firme. Y caminas y caminas y te diriges allí donde sabes que quieres estar. No porque alguien te haya dicho “tienes que estar aquí, tienes que llegar hasta aquí”, sino porque tú has decidido el destino, el camino y el tiempo de hacerlo. Sabiendo que decides tú, tú decides el qué, cómo, cuándo, porque tu vida es tuya. Eres la jefa de tu vida. En este caso no trabajas para nadie a quien tengas que hacer caso y acatar órdenes. TÚ y solo tú eres tu jefa. ¿Por qué vas a hacer cosas que no quieres hacer? ¿O por qué vas a sentir cosas que no quieres sentir? No nos gusta sentirnos mal. Y eso vamos a aprender, aprender a manejarnos para sentirnos siempre bien, lo más parecido que podamos a súper bien. Y así a veces nos sentiremos súper genial. Y sentirse fuerte dentro se notará por fuera. Tu inseguridad puede hacer que pierdas cosas muy buenas… Todas tenemos ese poder. Es natural en nosotras. Pero bueno, como hemos dicho, a veces nos olvidamos. Gracias a estas páginas podrás retomar el camino y decir: “sí, ahora sí, sigamos”. Porque esa sabiduría la llevamos dentro. La hemos heredado de nuestras mujeres predecesoras, de las que conviven con nosotras. Aprendemos de sus logros y también de sus errores. Cariño tú lo puedes todo. ¿Por qué no lo tomas? Si es tuyo. Es para ti. Todo. Lo que quieras y como quieras. Al conseguir la actitud de la mujer fuerte y segura vas a ir por la vida y vas a acertar y vas a equivocarte, pero tu actitud y tu estado de ánimo no se verán resentidos. Porque la mujer fuerte y segura se enfrenta a todo lo que viene, sea lo que sea, y le saca provecho, lo entiende, lo aplica, aprende sin derrumbarse ni sentir emociones negativas malas, sin ansiedad ni estrés. Porque si eres una mujer fuerte y segura eres poderosa y nunca estás sola. Tienes la mejor aliada que va a apoyarte, cogerte de la mano, darte el empujoncito, tranquilizarte: tú misma. Estoy segura de que, al leer esto, estás experimentando sensaciones de nerviosismo, de alegría, de subidón, de buenas vibraciones… ¡Claro! Porque estás sintiendo la mujer fuerte y segura que llevas dentro. No quiero engañarte. No estoy diciendo que ¡Tachán! ¡Te has transformado! Después de leer esto vas a ser una súper heroína, porque sería mentir. Chicas, somos humanas. Todas tenemos momentos de flaqueza en los que nos dejamos llevar por las malas emociones. Pero para eso está...

“Cuento de dos cafés descafeinados” ~ Preview

“Cuento de dos cafés descafeinados” ~ Preview

“Cuento de dos cafés descafeinados Evelyn Barcelona” “Por todos esos miles de minutos maravillosos con mis amigas invertidos en modelar la idea de una vida mejor…” ——– “- ¡Aquí, aquí! ¡Hola guapa! – ¡hola! ¡Qué pelo más corto! ¡Anda! – ¿qué, te gusta? – a ver, gírate…oh, ¡es súper chulo! – ¿sí, te gusta? – me encanta…pero pensaba que te lo estabas dejando largo y la última vez que nos vimos dijiste que no te lo cortabas ni loca… – lo sé…pero me he cansado de la esclavitud, es muy sacrificado, gastas mucho tiempo y encima más dinero… Así que, mira…todo sea que mañana me arrepienta, porque yo soy un poco así que me da la neura y corto por lo sano, nunca mejor dicho, jaja… – que no te arrepentirás, te queda genial además…casi me das envidia – pues eso, te diré que pienso que el pelo largo es para las chicas que usan tacones – ¿y esa idea? ¡Vaya tontería, ni que tuviera algo que ver el cerdo con la velocidad! – sí, ya me entiendes, me refiero a que hay diferentes maneras de relacionarse con la sociedad: una es seguir sus reglas, otra es reírse de ella… – entonces según tú las mujeres que llevan el pelo largo y tacones siguen las normas de la sociedad sin plantearse nada… – sí, exacto, eso pienso… – ¡qué radical que te pones a veces, hija! – …porque, por ejemplo, ir con tacones debería ser considerado una violación de los derechos humanos… – ¿perdona? Jaja… – …sí, sí, sí, llevar zapatos de tacón es algo tan incómodo, tan antinatural, tan perjudicial, encima, para la salud… No digo que deberían acabar con quien inventó los tacones, porque inventos hay muchos, pero sí con la primera mujer que aceptó usarlos… – claro – …claro porque si ninguna mujer hubiera usado esa cosa antihumana hoy no existirían: ¡muerte a los tacones! – ¿estás tomando cafeína hija mía…? – no, tranquila, es un descafeinado – mejor, mejor. Yo también pediré uno igual. En fin, que me gusta mucho el pelo. – gracias, gracias… – mira yo qué pintas llevo siempre: un fantástico look lamida de vaca – jaja…es lo que tiene ir en moto, reina – sí, el casco mata cualquier intención de arreglarse por la mañana – ¡córtatelo! Y tira tus tacones… – no, mira, me lo recojo y todas contentas – ok. ¿Va a venir doña tardona? – no sé, le he enviado un watsapp pero no me ha contestado – bueno, pero ya sabemos que siempre se retrasa – siempre la esperamos, ¿verdad? – ¡pero siempre!, no recuerdo la última vez que llegó la primera – no, yo tampoco, jaja… – es otra cosa que me cuesta entender… – ya empezamos otra vez – …que la gente llegue tarde – pero mira, a todo el mundo nos pasa – sí, nos pasa…pero ¿nos pasa siempre? – tenemos que probar la técnica de la hora solo para ti, el decirle una hora diferente a ella para que así llegue tarde como siempre, pero puntual para nosotras – dirás que tengamos que esperar menos… – pero mientras esperas también puedes aprovechar para hacer otras cosas… – aburrirte, agobiarte, maldecirla, pasar mucho calor o mucho frío dependiendo de la estación, acabarte el café o que se te quede frío… – leer el periódico, reflexionar sobre algo, hacer planes… – sí muy bonito, pero me parece una falta de respeto tener a alguien esperando…porque el fondo de todo eso es que la otra persona sabe perfectamente a qué hora se ha quedado y tiene a su alcance un reloj para ver qué hora es, y sabe que la esperan…y le da igual… – ya, pero no has pensado que quizás el problema sea suyo… – suyo suyísimo, de eso me quejo… -…no, quiero decir que en el fondo tiene un problema para organizarse, y sin duda lo tiene en otras facetas de su vida – y más que tendrá si sigue llegando tarde siempre…cuando la vea me la como – al menos no se desdice – cómo… – sí, de esas personas que quedan contigo y desquedan a última hora, eso es peor – sí, es verdad, eso es peor – ¿verdad? Porque parece que eres un segundo plato, en plan: si encuentro otra cosa que me gusta más pasaré de ti – ya, pero esas personas al final lo pagan…porque estropean sus relaciones de amistad – no te creas, que saben camelarse a la gente y darle la vuelta a la situación – pues mira, seguro que tampoco se sienten bien con lo que hacen… – ¿que no?...

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